Titulé este blog, TIEMPOS DE BIOÉTICA, por la
urgencia que percibo en el mundo, de realizar cambios vinculados con un salto cualitativo hacia una
conciencia superior. Al parecer, la humanidad se encamina
hacia una realidad totalmente diferente a lo que hemos conocido hasta hoy; los valores que hasta ahora nos han acompañado
tendrán que dar paso a una nueva cosmovisión, y creo que apenas queda tiempo para hacer lo
correcto, porque otro tipo de humanidad se está gestando, aunque muchos no se
hayan dado cuenta.
Aprecio que los sistemas políticos, económicos,
sociales, y culturales que ha experimentado la sociedad humana hasta hoy, ya no
dan para más, que se requiere otra perspectiva, que no caiga en la tentación de
exaltar lo individual ni de exaltar lo colectivo, dos polos perversos, que han
favorecido discursos demagógicos; ya agotado este modelo dual, precisamos una
nueva sociedad que aborde otra naturaleza, otra esencia y ello tendría que ver
con la salida de este mundo de polaridades, de dualidades, donde la luz y la
sombra están en el mismo corazón, haciéndolo paradójico, contradictorio, en una
palabra sufrido.
Este mundo dual ha generado retos para quienes
han optado por la visión cooperativa, pero ha facilitado oportunidades para
quienes azotan, explotan, depredan y arrasan. Tal dualidad lo que nos quería
decir, era que tomáramos las vías centrales, para que encontráramos equilibrio,
pero, no supimos detectar la clave de un mundo pleno de atractivos y
dificultades.
No se trata de cantidad, los amantes de la
tierra pueden ser minoría, en este caso lo cuantitativo es irrelevante, a menos
que los tiempos sean los cuantificados, estamos viviendo una crisis que sin duda tendrá que conducir al despertar de la conciencia.
Ante esta perspectiva, estimo que llegará la
extraordinaria realidad en la cual, la bioética no será necesaria, porque será
asumida naturalmente, y así como el pez no sabe que nada en el agua, porque es su ambiente vital, la actitud bioética será la
manera ya consolidada que marcará las relaciones de la vida, como un todo
integrado.
Buenos y auspiciosos tiempos esperan a la
humanidad, procesos que se energizan desde ya por la acción integrada del hombre y su entorno; estamos en momentos de decisión, estamos frente a una encrucijada, que será la penúltima, o última
dualidad mundana:
a-
Asumir
la unidad del mundo y el amor incondicional hacia esa unidad, lo cual
facilitará ese salto evolutivo,
b-
O, seguir en el paradigma del odio, la
depredación y el oportunismo, que inevitablemente terminará por la eliminación
propia.