martes, 8 de mayo de 2012

UN MUNDO SIN BIOÉTICA


Titulé este blog, TIEMPOS DE BIOÉTICA, por la urgencia que percibo en el mundo, de realizar cambios vinculados con un salto cualitativo hacia una conciencia superior. Al parecer, la humanidad se encamina hacia una realidad totalmente diferente a lo que hemos conocido hasta hoy; los valores que hasta ahora nos han acompañado tendrán que dar paso a una nueva cosmovisión, y creo que apenas queda tiempo para hacer lo correcto, porque otro tipo de humanidad se está gestando, aunque muchos no se hayan dado cuenta.

Aprecio que los sistemas políticos, económicos, sociales, y culturales que ha experimentado la sociedad humana hasta hoy, ya no dan para más, que se requiere otra perspectiva, que no caiga en la tentación de exaltar lo individual ni de exaltar lo colectivo, dos polos perversos, que han favorecido discursos demagógicos; ya agotado este modelo dual, precisamos una nueva sociedad que aborde otra naturaleza, otra esencia y ello tendría que ver con la salida de este mundo de polaridades, de dualidades, donde la luz y la sombra están en el mismo corazón, haciéndolo paradójico, contradictorio, en una palabra sufrido.

Este mundo dual ha generado retos para quienes han optado por la visión cooperativa, pero ha facilitado oportunidades para quienes azotan, explotan, depredan y arrasan. Tal dualidad lo que nos quería decir, era que tomáramos las vías centrales, para que encontráramos equilibrio, pero, no supimos detectar la clave de un mundo pleno de atractivos y dificultades.

La bioética se hace más urgente, por el descuido que se le ha dado, es preciso asumir la oportunidad que nos brindan estos momentos agónicos. Después de tanta agresión en todas direcciones, la tierra tampoco da para más y se sacude a esta humanidad que le camina por la piel, sin que medie una conexión de respeto; no obstante, también hay quienes la aman y hacen esfuerzos por informar, invitar y proteger a Gaia (Gea, Diosa griega de la Tierra), a la Pachamama (Diosa de los indígenas del centro-sur de América del Sur), la Madre Tierra.
 

No se trata de cantidad, los amantes de la tierra pueden ser minoría, en este caso lo cuantitativo es irrelevante, a menos que los tiempos sean los cuantificados, estamos viviendo una crisis que sin duda tendrá que conducir al despertar de la conciencia.

Ante esta perspectiva, estimo que llegará la extraordinaria realidad en la cual, la bioética no será necesaria, porque será asumida naturalmente, y así como el pez no sabe que nada en el agua, porque es su ambiente vital, la actitud bioética será la manera ya consolidada que marcará las relaciones de la vida, como un todo integrado.

Buenos y auspiciosos tiempos esperan a la humanidad, procesos que se energizan desde ya por la acción integrada del hombre y su entorno; estamos en momentos de decisión, estamos frente a una encrucijada, que será la penúltima, o última dualidad mundana:

a-   Asumir la unidad del mundo y el amor incondicional hacia esa unidad, lo cual facilitará ese salto evolutivo,

b-    O, seguir en el paradigma del odio, la depredación y el oportunismo, que inevitablemente terminará por la eliminación propia.